La hipocresía del CNA y el caso Hermes: Un análisis crítico
Por: Mauricio Rosales
El caso Hermes, presentado por la Unidad Fiscal Especializada Contra la Corrupción (UFERCO), desnudó una de las verdades más incómodas para la prensa coporativa: las 10 familias exoneradas de impuestos que controlan Honduras, el bipartidismo y los magnates de los medios de comunicación nunca mencionan el uso sistemático de recursos públicos para la manipulación mediática.
A través de la Secretaría de Prensa, dirigida por Hilda Hernández, hermana extinta del expresidente Juan Orlando Hernández (JOH), se destinaron al menos L122 millones para favorecer a periodistas de los principales medios corporativos. Este escándalo, no trascendió en la matriz mediática, ni el Fiscal Luis Javier Santos de la UFERCO tuvo el realce que ameritaba este caso.
El caso Hermes es una prueba que entrelaza el poder político y la prensa tradicional, revela no solo la corrupción endémica del sistema, sino también la complicidad de organismos que muy entre comillas velan por la transparencia y lucha contra la corrupción, como lo es el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA).
El silencio del CNA es particularmente en unos casos, este organismo respaldado por financiamientos de USAID y la CIA, bajo el pretexto de promover la sociedad civil en Honduras. Cuando se revelaron las irregularidades en el desvío de fondos para la prensa corporativa, el CNA optó por permanecer mudo, mientras que su voz se alza con vigor cuando, a través del portal de transparencia, se reveló que la Secretaría de Planificación Estratégica había contratado una agencia de publicidad en el marco de la Ley de Contratación del Estado. Esto fue parte de una estrategia legítima, creada por un PCM en 2022, que le otorgó tales atribuciones.
La respuesta desmedida y ruidosa del CNA ante una acción completamente legal contrasta notablemente con su silencio ante la corrupción desmedida de la narcodictadura. ¿Por qué señalar un acto de transparencia y legalidad, mientras las aberraciones de quienes controlan el estado y la narcodictadura que asoló Honduras durante 12 años pasan por alto ante la matriz mediática? Esta selectividad en la denuncia pone de manifiesto una hipocresía profunda: el CNA es un órgano de propaganda de una elite servil a los intereses del imperialismo gringo.
El sistema político hondureño ha sido históricamente controlado por familias poderosas, las cuales usan y abusan de los recursos del Estado para perpetuar su propio dominio. El CNA es en un actor que protege el statu quo, un facilitador de la desigualdad.
Honduras necesita urgentemente un cambio en la narrativa de los medios. El CNA implanta sus mitos con hipocresías. No tienen nada que señalar, mucho que reflexionar.
