La Embajadora de Estados Unidos en Honduras, Laura Dogu, representante del Comando Sur y la CIA. Ha mostrado su inconformidad con la decisión soberana de Honduras de construir en la Isla del Cisne un centro penal de máxima seguridad.
¿Qué es lo que le ha molestado a Dogu realmente?
La Isla del Cisne ha sido un centro de operaciones encubiertas en la península hondureña.
La Isla del Cisne ha sido históricamente objeto de ocupación militar, no civil.
Conocida por sus características geográficas singulares y su biodiversidad única, la Isla del Cisne ha sido considerada un enclave estratégico en el pasado. Siendo utilizada como centro de operaciones del Comando Sur con el objetivo de desestabilizar la Revolución Cubana.
Incluyendo la operación de una radio pirata para difundir propaganda contrarrevolucionaria. Su posición geográfica la hace perfecta para esto, la orden de la Presidenta de darle un uso nacional en armonía con el ambiente ha despertado el temor de EE.UU.
En este contexto, es importante cuestionar la supuesta defensa del medio ambiente por parte de Estados Unidos, dados los antecedentes históricos que sugieren un patrón de explotación de los recursos naturales en la región.
La proliferación del narcotráfico que ellos promueven y que ha derivado la construcción de infraestructuras ilegales en zonas protegidas, como en la región de la Mosquitia, nos hacen cuestionarnos sobre el verdadero objetivo de Estados Unidos con la preservación ambiental y el desarrollo sostenible en Honduras.
La reciente decisión soberana de Honduras de construir una mega prisión de máxima seguridad en la que la Presidenta Xiomara Castro, ha anunciado que en esta prisión serán recluidos pandilleros, miembros de carteles y personas involucradas en actos de corrupción, como parte de un esfuerzo por combatir la delincuencia organizada en el país.

