
La propuesta de Ley de Justicia Tributaria a través del Servicio de Administración de Rentas de Honduras (SAR), ha sido recurso de amenaza para los empresarios del país, considerando que este tiene como objetivo cimentar las bases de un sistema de tributación más justo y sobre todo equitativo.
El desbalance histórico pago de impuestos en relación a la población general frente a empresarios ha propiciado escenarios de carencia, empobrecimiento y otros fenómenos que reflejan estadísticas negativas para el país.
En las últimas horas uno de los más grandes empresarios (evasor de impuestos) y expresidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), Adolfo Facussé, arremetió en contra del titular del SAR, Marlon Ochoa.
En su discurso intenta señalar la propuesta de LJT como responsable de la disminución de exportación, el cierre de industrias textiles y por consiguiente la “escasez” de dólares.
Frente a estas acusaciones, Marlon Ochoa, escribió a través de su cuenta de X, dando a conocer que las acciones mencionadas no obedecen a la propuesta de ordenar el sistema tributario, sino a situaciones regionales y globales de la dinámica económica que han obligado a inversores extranjeros a retirarse de diversos países.
En su tweet, Ochoa, adjunta evidencia con datos e informes donde se revela que en varios países de la región se han estado cerrando repentinamente empresas de textiles, dejando como resultado incertidumbre económica.
Además, los datos que enlista el Ministro Marlon, reflejan el buen manejo de las finanzas y sobre todo el afán de recuperar los recursos nacionales, potenciar la producción y solventar las necesidades básicas con los recursos propios.
Asimismo, acabar con la dependencia como parte del plan de desarrollo económico y trabajando para impulsar la economía local especialmente la economía comunitaria.
Sobre el tema de divisas, la escasez de dólares bien lo describe Ricardo Salgado, Secretario de Planificación estratégica (SPE), que se debe directamente a la fuga de capitales, los banqueros diariamente reciben alrededor de 2 millones de dólares, los cuales son utilizados únicamente para cubrir sus demandas, especialmente el uso de tarjetas de crédito.
Tratar de culpar directamente al titular de la SAR solo pone en evidencia el temor que tienen los empresarios de estar sujetos a un sistema justo, considerando que por años han estado gozando de exoneraciones y evasiones de tributos. Y que, gracias a eso hoy son las familias más ricas en el país.
Los empresarios del círculo cercano de Facussé quieren obviar lo que hace algunas semanas informó Marlon Ochos, sobre el riesgo de convertirse en Paraíso Fiscal de no aprobarse la Ley enviada por el ejecutivo, socializada y respaldada por la población.
“Decir que los ricos de Honduras no pagan impuestos no es odio. Es la verdad y se los hemos demostrado. Les duele mucho porque los desnuda”.
