En un hecho sin precedentes para la conservación ambiental y el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, el gobierno de la Presidenta Xiomara Castro, a través del Instituto de Conservación Forestal (ICF), avanza de manera firme hacia la declaratoria oficial de Warunta como Reserva Antropológica Indígena en el departamento de Gracias a Dios.
La decisión cuenta con el respaldo de más de 16 comunidades misquitas de La Mosquitia, quienes participaron activamente en procesos de Consulta Previa, Libre e Informada (CPLI) realizados entre 2024 y 2025, en pleno respeto del Convenio 169 de la OIT y la legislación hondureña.
Esta declaratoria no es una imposición estatal, sino una solicitud directa y legítima de los pueblos indígenas que, por más de dos décadas, han luchado por la protección de sus bosques y territorios ancestrales. El proyecto de Warunta se planteó desde 2001, pero solo bajo el gobierno de LIBRE ha tenido avances reales y concretos.
“Esta reserva no es solo para cuidar el bosque, es para proteger nuestra cultura, nuestra forma de vivir y el futuro de nuestras comunidades”, expresaron líderes indígenas durante las consultas realizadas en comunidades como Bilalmuk, Nueva Esperanza, Tukrun, Wampusirpi y Wahabisban.
Según datos satelitales de Global Forest Watch, Warunta ha perdido entre el 12 % y el 15 % de su bosque primario entre 2002 y 2023, con una alarmante aceleración en los últimos dos años. La declaratoria busca frenar esta degradación y evitar que las dinámicas extractivistas sigan afectando los medios de vida de los pueblos indígenas.
Este avance se inscribe en la política ambiental del Gobierno de Xiomara Castro, que rompe con décadas de abandono oficial y promueve la estrategia “Cero Deforestación al 2029”, acompañada por operativos interinstitucionales para frenar la tala ilegal y recuperar el control sobre las áreas protegidas.
“A diferencia de gobiernos anteriores que entregaron la selva al saqueo, hoy Honduras escucha y empodera a quienes siempre la han cuidado: los pueblos indígenas”, subrayó el director del ICF, Luis Soliz.
La Reserva Antropológica Indígena Warunta representa un modelo de conservación diferente: centrado en la sabiduría ancestral, los derechos colectivos y la justicia ecológica. No se trata solo de conservar árboles, sino de preservar formas de vida, lenguas, conocimientos y espiritualidades que han estado por siglos conectadas con el bosque.
El proceso ha sido acompañado técnicamente por la organización WCS y el ICF, quienes desarrollaron un enfoque participativo, intercultural y con base en derechos. No es un documento firmado en oficinas, es una propuesta nacida desde las comunidades.

