Después de años de abandono, el agro hondureño vuelve a respirar con fuerza. Con más de 6,000 hectáreas que han sido incorporadas a sistemas de riego en distintos puntos del país.

Beneficiando directamente a más de 7,000 productores que hoy ven cómo el acceso al agua transforma sus fincas y mejora su producción.

Esta acción, impulsada por el gobierno de la presidenta Xiomara Castro a través de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), representa una apuesta clara por rescatar el campo, dinamizar la economía rural y fortalecer la seguridad alimentaria del país.

El director de Riego y Drenaje de la SAG, Elías Nazar, informó que la inversión destinada a este esfuerzo supera los 50 millones de dólares (más de 1,300 millones de lempiras). Fondos con los que se han instalado modernos sistemas de riego en departamentos clave como Valle, Francisco Morazán, Comayagua, Yoro, Olancho y El Paraíso.

Allí se cultivan granos básicos, hortalizas y frutas de alto valor comercial, como sandía, melón y calabaza.

Durante décadas, el sistema de riego nacional estuvo en el olvido, sin inversión ni planificación, dejando a miles de agricultores expuestos a la sequía, al cambio climático y a la pérdida de sus cosechas. Hoy, bajo el mandato del partido Libertad y Refundación (LIBRE), este sector vuelve a ser una prioridad nacional.

“Estamos modernizando el campo, con una planificación seria dentro de la nueva Política de Estado para el Sector Agroalimentario (PESAH) 2023-2043, que por primera vez incluye la participación de 53 cadenas agroalimentarias del país”, explicó Nazar.

Uno de los ejemplos más emblemáticos es el proyecto “Mi Riego Jamastrán” en El Paraíso, donde se instalaron sistemas de riego para 176 hectáreas, beneficiando directamente a 603 pequeños productores. También destaca la modernización de más de 2,750 hectáreas en Selguapa (Comayagua y La Paz), y 1,300 hectáreas en Sulaco, Yoro, con inversiones de 280 y 400 millones de lempiras, respectivamente.

El agro como motor de empleo y desarrollo

Otro proyecto estratégico es el del Alto de Aguán, en el norte del país, con una inversión de 550 millones de lempiras, orientado a mejorar la productividad agrícola y ganadera del valle, fomentar el empleo local y elevar las condiciones de vida de miles de familias campesinas.

La presidenta Xiomara Castro ha sido enfática en su compromiso con el campo, y lo ha traducido en obras concretas que marcan un cambio de paradigma. “Estos proyectos no son promesas, son realidades que ya están cambiando la vida de la gente”, subrayan desde la SAG.

La SAG también está apostando por tecnología agrícola moderna, como sistemas de riego por goteo y aspersión, instalados en más de 3,100 hectáreas en los departamentos de Yoro, Cortés, Santa Bárbara y Choluteca. Esto no solo mejora la eficiencia en el uso del agua, sino que permite al productor sembrar todo el año y acceder a mejores mercados.

Con estas acciones, el gobierno de Xiomara Castro no solo repara el daño de décadas de olvido, sino que construye un nuevo modelo de producción agrícola sostenible, inclusivo y con justicia social, donde el pequeño productor vuelve a ser protagonista del desarrollo del país.


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