Desde que asumió la presidencia en 2022, el gobierno de Xiomara Castro puso a la educación pública en el centro de su agenda y emprendió una serie de políticas y programas con el objetivo de ampliar la cobertura, mejorar la infraestructura y reducir el analfabetismo en todo el país.
Una de las primeras medidas fue garantizar la matrícula gratuita en la red pública: el Ejecutivo reportó la universalización de la matrícula en miles de centros educativos y la entrega sistemática de materiales escolares (mochilas, útiles y uniformes) para facilitar el acceso de niñas, niños y jóvenes a la educación básica. Estas acciones fueron anunciadas en comunicados oficiales del Ejecutivo y organismos vinculados a la Secretaría de Educación.
Paralelamente, el gobierno reactivó y potenció programas de alfabetización —con apoyo técnico de colaboradores extranjeros y redes de voluntariado— con la meta declarada de “hacer de Honduras un país libre de analfabetismo”. El plan ha permitido declarar a centenares de municipios y varios departamentos como libres de analfabetismo, según boletines oficiales y reportes de prensa que dan cuenta del avance territorial del programa.
La seguridad alimentaria escolar recibió una inversión histórica: el Programa de Merienda Escolar fue ampliado para garantizar alimentación en miles de centros educativos, una medida que el gobierno ha destacado como clave para mejorar la asistencia y el rendimiento de estudiantes de sectores vulnerables. Autoridades han informado que esta fue la mayor inversión en alimentación escolar en la historia reciente del país.
LIBRE impulsa cambios en las aulas
En infraestructura, la administración impulsó la rehabilitación y reconstrucción de escuelas afectadas por años de abandono o por desastres naturales, con la apertura y remodelación de cientos (según reportes oficiales) de centros de educación básica y técnica. Además, se retomaron iniciativas de formación docente y se anunciaron reaperturas o fortalecimiento de escuelas normales bilingües y de institutos de formación técnica para elevar la calidad docente y ampliar la oferta de formación profesional.
El Estado también buscó fortalecer la oferta de formación técnica y profesional mediante la coordinación con instituciones como INFOP y programas de becas y apoyos complementarios (uniformes, canastas y becas solidarias) para estudiantes de secundaria y formación técnica. Esos esfuerzos se presentan como parte de una estrategia integral para conectar la educación con el empleo y el desarrollo local.
A pesar de los avances declarados, analistas independientes y sectores de la sociedad civil han señalado la necesidad de mayor transparencia en la ejecución, seguimiento riguroso de resultados y evaluación independiente para confirmar impactos en aprendizaje y equidad. No obstante, la administración sostiene que los programas contribuyen a reducir las brechas históricas en acceso y permanencia escolar. (Fuentes oficiales y coberturas periodísticas consultadas).
En conjunto, estas iniciativas —matrícula gratuita, entrega de materiales, ampliación del Programa de Merienda Escolar, campañas masivas de alfabetización, rehabilitación de infraestructura y fortalecimiento de la formación técnica y docente— configuran el paquete educativo más ambicioso implementado por el gobierno desde 2022. Para muchas comunidades rurales y urbanas marginales, estos programas han significado un alivio tangible y una oportunidad real de acceso a la educación.
En el balance, la presidenta Xiomara Castro ha puesto en la educación una prioridad de Estado, destinando recursos y visibilidad política a políticas orientadas a la inclusión y la justicia social. Sus defensores sostienen que estos avances restituyen derechos y abren camino a una generación con mayores oportunidades; sus críticos piden evaluación independiente y sostenibilidad a largo plazo. Sea cual sea la interpretación, el impulso a la educación es hoy una de las señales más visibles de la apuesta del gobierno por transformar las condiciones de vida y reducir la desigualdad en Honduras.

