La presidenta de Honduras, Xiomara Castro, condenó de forma enérgica la injerencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en las recientes elecciones generales, y anunció que su Gobierno llevará la denuncia de un «golpe electoral en curso» ante organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE), la CELAC y la OEA.
Durante la inauguración de modernos edificios judiciales en Catacamas, la presidenta Castro afirmó que las declaraciones de Trump, al amenazar al pueblo hondureño con «consecuencias» si votaban por la candidata de LIBRE, Rixi Moncada, violaron el principio más sagrado de la Constitución: que «La soberanía reside en el pueblo exclusivamente en el pueblo hondureño.»
La alianza: conservadores, narcotráfico y crimen organizado
La presidenta fue categórica al señalar que los intereses externos buscan impedir el avance del proceso de refundación de Honduras.
«Los conservadores desde Washington han tomado la decisión de aliarse el narcotráfico, con el crimen organizado y las maras que durante 12 años y 7 meses operaron con impunidad desde el propio estado,» denunció Castro.
La mandataria afirmó que estas alianzas tienen como objetivo «restaurar el orden viejo que convirtió a Honduras en un narcoestado» y obligó a miles de hondureños a emigrar.
Castro también criticó la decisión de indultar al expresidente Juan Orlando Hernández —condenado a 45 años por narcotráfico— un día antes de las elecciones, señalando la hipocresía de la justicia estadounidense. «Podrán perdonarle la pena, pero sus delitos y crímenes al pueblo eso no se olvida.»
Elecciones viciadas de nulidad
A pesar de que su Gobierno brindó todas las garantías para que el proceso fuera libre, la presidenta reconoció la valentía del pueblo al asistir a las urnas, pero lamentó que el proceso estuviera «marcado por amenazas, coacción, manipulación del TREP y adulteración de la voluntad popular.»
La presidenta Castro fue contundente al basar su condena en la evidencia de la planificación del fraude:
«Estas elecciones, así como lo revelan los 26 audios presentados están viciados de nulidad. Porque la democracia no existe sin justicia.»
Finalmente, la presidenta reafirmó su deber de defender la dignidad nacional y la soberanía popular como un «mandato inquebrantable» de la Constitución.
«La refundación de Honduras no acepta sumisión. La soberanía no se negocia. La democracia no se entrega,» concluyó Castro, advirtiendo que «los filibusteros que lo intenten sufrirán el destino de William Walker en Trujillo».

