En respuesta a la censura digital que Estados Unidos y sus corporaciones han librado contra el gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela y contra la opción electoral de la Revolución Bolivariana.

El presidente de Venezuela Nicolás Maduro, ha lanzado la campaña #NicoLike, con la que busca contrarrestar lo que él describe como un «baneo» en redes sociales que invisibiliza su actividad online, siendo así un ataque en las futuras elecciones.

Maduro sostiene que las plataformas de redes sociales han aplicado técnicas de censura, incluyendo el bloqueo no declarado de sus contenidos. Conocido como «shadow ban», para evitar la promoción de su campaña presidencial de cara a las elecciones del 28 de julio.

El mandatario ha criticado los algoritmos de estas plataformas, afirmando que actúan según intereses políticos, censurando cuentas, grupos y discursos específicos. Según las políticas de las redes sociales, las cuentas pueden ser penalizadas si violan las normas establecidas por las empresas. Sin embargo, el shadow ban es una penalización no admitida oficialmente que limita el alcance de los contenidos, impidiendo que aparezcan en los feeds, búsquedas y listas de hashtags.

Un reciente sondeo realizado por medios de comunicación en Venezuela reveló que el 64.3 por ciento de los encuestados está de acuerdo con la afirmación de que las redes sociales banean por razones políticas, mientras que un 16.9 por ciento está más o menos de acuerdo. Esto indica que aproximadamente ocho de cada diez personas comparten la denuncia de Maduro.

Respecto a la aplicación del baneo por parte de las corporaciones propietarias de las redes sociales, el 43.3 por ciento de los encuestados expresó su desacuerdo, y un 5.9 por ciento dijo estar más o menos en desacuerdo. Así, alrededor del 49 por ciento de los participantes rechazan este comportamiento.

Por otro lado, el 28.7 por ciento se mostró totalmente de acuerdo con el baneo y el 12.7 por ciento más o menos de acuerdo, mientras que el 9.4 por ciento se mantuvo neutral.

Asimismo, el 74 por ciento de los encuestados afirmó que las empresas de redes sociales deberían cumplir con regulaciones estatales en cada país. Con un 10.5 por ciento más o menos de acuerdo. Este resultado subraya la demanda de regulaciones locales para las corporaciones de redes sociales, apoyada por la mayoría de los consultados.

En resumen, los resultados de la encuesta reflejan que el baneo o shadow ban es una práctica ampliamente conocida y rechazada, y que existe un fuerte consenso sobre la necesidad de regular el poder de las compañías que controlan las redes sociales.

Esta disputa comunicacional es parte de los numerosos desafíos que ha enfrentado Nicolás Maduro, incluyendo intentos de magnicidio, conspiraciones, intentos de golpes de Estado, sanciones y aislamiento internacional.


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