En un esfuerzo por actualizar y modernizar la información sobre el sector agrícola del país, el Censo Agropecuario Nacional (CAN2024), ha alcanzado un avance del 74% en la recolección de datos, según la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).
Este proyecto histórico, que no se realizaba desde hace 31 años, está proporcionando información crucial para la formulación de políticas públicas que beneficien a los productores hondureños.
Liderado por la SAG en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Censo Agropecuario Nacional tiene un presupuesto de 388 millones de lempiras y busca pintar un panorama claro sobre la producción agrícola del país. El proyecto recopila datos sobre el número de productores, los cultivos predominantes, la tenencia de la tierra, el acceso a financiamiento y asistencia técnica, y el uso de nuevas tecnologías en el sector.
La directora de SAG-INFOAGRO, Enid Cuellar, destacó que la segunda fase del censo comenzó a mediados de enero de 2025, con el objetivo de completar el 26% restante de la recolección de datos. Se espera que la fase final concluya a finales de marzo de 2025, lo que permitirá iniciar el análisis y la publicación de los resultados, los cuales serán fundamentales para diseñar políticas más efectivas y asegurar el desarrollo rural del país.
El gobierno de Xiomara Castro y su compromiso con el campo hondureño
Este censo es parte de un esfuerzo más grande por parte del gobierno de la presidenta Xiomara Castro, para fortalecer el sector agrícola y garantizar la seguridad alimentaria en Honduras. Con la información recabada, el gobierno podrá tomar decisiones más precisas sobre las necesidades de los productores y las mejores estrategias para fomentar el crecimiento del campo.
Con la información recabada en este censo, el gobierno podrá implementar programas de apoyo más eficaces, enfocados en la capacitación, financiamiento accesible y la incorporación de tecnologías innovadoras para los agricultores. Además, el censo ayudará a generar un desarrollo agrícola más sostenible, que no solo impulse la producción, sino que también fortalezca la seguridad alimentaria y fomente la inclusión social.

