Los candidatos a designados presidenciales por el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), Angélica Álvarez y Enrique Reina denunciaron un presunto «sabotaje» y «conspiración» en el proceso electoral de Honduras, luego de que el simulacro realizado el pasado domingo presentara fallas significativas, un hecho que, según ellos, fue expuesto únicamente por el consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE), Marlon Ochoa.
Ambos candidatos destacaron que Ochoa fue «el único» funcionario que se pronunció públicamente sobre el fracaso del ejercicio a través de su cuenta de X, con el propósito de informar a la ciudadanía hondureña sobre lo que realmente ocurrió.
Álvarez expresó su preocupación en torno al proceso electoral y reiteró una denuncia previa: «El guardadito de Cosette es 100% inteligencia criminal».
Afirmó que se está «saboteando y conspirando sobre el proceso electoral» y que las herramientas destinadas a garantizar la transparencia están siendo «controladas y manipuladas para asegurar el fraude en favor de un candidato impuesto, un candidato títere de las oligarquías».
Por su parte, Enrique Reina calificó de «muy importante» la denuncia de Ochoa, señalando que el simulacro falló en un «65% en todo el proceso de lo que es la transmisión» y la recopilación de resultados, un porcentaje inaceptable para un evento de esta naturaleza. Reina advirtió que un fallo de este nivel «no se puede permitir», comparando que un simulacro debería fallar en un margen mínimo, como un 5, 3 o 2%.
Acusan de repetir el “Modus Operandi criminal” de 2017 en Honduras
Angélica Álvarez vinculó las fallas del simulacro a un plan ya en marcha, el cual fue confirmado por «audios filtrados» que demuestran que el plan del bipartidismo «ya está ejecutándose fase a fase».
La candidata sostuvo que el fracaso del simulacro evidencia una estrategia para manipular la transmisión de resultados, señalando que «no funcionó la biometría, no funcionó la conectividad satelital y no funcionó el TREP».
Álvarez hizo un llamado a garantizar las condiciones de conectividad en lo que denominó la «Honduras profunda», insistiendo en que «el voto del campesino, de la campesina cuenta y tiene que ser transmitido en tiempo y forma». Afirmó que el sabotaje a la conectividad tiene como objetivo evitar el registro inmediato de votos de las zonas donde la Presidenta Xiomara Castro ha invertido a través de programas como el bono tecnológico.
La aspirante a designada presidencial fue más allá al señalar directamente a una figura, a quien llamó «Cosette López, la aprendiz de los fraudes electorales», de utilizar el mismo mecanismo aplicado por Juan Orlando Hernández y David Matamoros Batson en los comicios de 2017.
«Son tan poco creativos que repiten las mismas herramientas y estrategias de conspiración», reprochó Álvarez, recordando que en 2017 el sistema se paralizó por 72 horas y el resultado fue revertido. «Al estilo de Juan Orlando y Matamoros Watson, Cosette López […] está implementando el mismo mecanismo», sentenció.
Enrique Reina respaldó esta visión, asegurando que se está «repitiendo lo que hicieron en 2013» y «en 2017», calificándolo como «el mismo modus operandi criminal y la misma inteligencia criminal».
Críticas a oponente por “Desprecio a los Pobres”
En otro punto, los candidatos cuestionaron al candidato Salvador Nasralla por sus declaraciones, afirmando que habla con «desprecio a los pobres». Angélica Álvarez señaló que Nasralla propone «poner a trabajar a los adolescentes de 14 y 15 años» en lugar de impulsar la «educación universal» y las «becas universales».
Además, Reina afirmó que Nasralla «habla de eliminar el salario mínimo», lo que evidencia una insensibilidad social y una desconexión con el pueblo de Honduras.
«Creo que habla con desprecio contra los pobres, pura aporofobia (rechazo a la pobreza)», concluyó.

