El informe «Verificación Humana en la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares en América Latina», impulsado por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y ampliamente difundido por figuras políticas y empresariales, es expuesto como un claro ejemplo de desinformación electoral disfrazada de análisis técnico.
La manipulación de datos y la omisión selectiva de países clave en América Latina revelan un sesgo ideológico que busca sembrar miedo y presionar el proceso electoral hondureño, según lo revelado por un análisis exhaustivo.
Lo más preocupante de este «análisis» no es solo su contenido sesgado, sino la masiva difusión que ha recibido por parte de actores de alto perfil, buscando influir en la opinión pública y el debate sobre la transparencia electoral.
Omisiones «convenientes»: cuando la verdad estorba al relato
El informe del COHEP se limitó a analizar solo 13 países, dejando fuera a naciones con sistemas electorales altamente significativos y relevantes. Esta omisión no es casual, sino reveladora, pues los casos no incluidos contradicen flagrantemente las conclusiones que el informe pretendía establecer.
Entre las omisiones más flagrantes se encuentran:
- Brasil: La mayor democracia de Latinoamérica, con un sistema sin verificación manual previa similar al de Venezuela en ese aspecto técnico, pero que goza de credibilidad internacional inquebrantable. Incluir a Brasil habría roto la falsa correlación entre «falta de verificación previa y falta de democracia».
- El Salvador: A pesar de sus graves fallos y falta de confiabilidad en su TREP, no fue incluido. Su omisión es curiosa, ya que es «otro país sin verificación previa» que invalidaría la afirmación de que solo Cuba, Nicaragua y Venezuela carecen de ella.
- Paraguay: Su experiencia reciente (2021 y 2023) con modelos híbridos y votación electrónica, con elementos similares a Brasil y TREP, fue convenientemente ignorada por su complejidad que no encajaba en el relato simplificado.
- Bolivia: El informe tampoco menciona el caso boliviano de 2019, donde la existencia de un control de verificación fue malinterpretada como fraude. Su inclusión habría complicado la narrativa de que la falta de verificación es sinónimo de manipulación.
- Honduras 2021: Críticamente, el informe ignora por completo el proceso electoral hondureño de 2021, donde se utilizó un sistema TREP con transmisión de actas e imágenes, y el resultado fue aceptado por todas las partes, con mecanismos de control (doble digitación y escrutinio especial para actas inconsistentes) que no aparecen en el informe.
- Costa Rica: Sorprendentemente ausente, a pesar de tener uno de los sistemas electorales más sólidos y confiables de la región, que demuestra que la transparencia se logra con un riguroso control humano y participación ciudadana, más allá de una «verificación de último minuto».
- Estados Unidos y Canadá: Ambos países no realizan una revisión manual centralizada de los resultados antes de hacerlos públicos; sus conteos iniciales provienen directamente de máquinas o del recuento manual del día de la elección.
Un argumento prediseñado con sesgo ideológico
La metodología del informe del COHEP es un ejemplo de selección arbitraria de datos, excluyendo deliberadamente democracias consolidadas y casos relevantes que no respaldarían su tesis. La omisión sistemática de contraejemplos demuestra que el informe no buscó objetividad, sino sustentar un argumento prefabricado.
Los únicos tres países que el informe destaca por «no tener verificación humana previa» son Cuba, Venezuela y Nicaragua: todos gobiernos de izquierda autoritaria y adversarios ideológicos del COHEP. La narrativa central que el informe busca construir es clara: «los países sin verificación son regímenes menos democráticos, y Honduras corre peligro de imitarlos». Esta correlación no es casual, sino que parece deliberadamente construida para atacar al gobierno de izquierda de LIBRE, ignorando a Brasil y otros que desvirtúan esta premisa.
Este «estudio» surge en medio de un conflicto en el CNE de Honduras sobre la contratación del TREP y la inclusión de un mecanismo de verificación manual. El COHEP, como parte interesada y cercana a la oposición, lanza este documento para presionar al organismo electoral y a la opinión pública, evidenciando un claro sesgo de confirmación. Su objetivo no es la verdad, sino la defensa de una postura política preestablecida.

