La no renovación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 55,000 hondureños en Estados Unidos no fue un simple capricho del expresidente Donald Trump.
Sino el resultado directo de una alianza perversa entre el bipartidismo hondureño y sectores radicales del Partido Republicano.
La congresista estadounidense María Elvira Salazar, conocida por sus posturas ultraconservadoras, la denuncian de gestionar ante la Casa Blanca la no renovación del TPS para Honduras. A solicitud de figuras del Partido Nacional y del Partido Liberal, en un intento por afectar al gobierno de la presidenta Xiomara Castro y al Partido LIBRE, de cara al proceso electoral.
“El bipartidismo sacrificó a su propia gente para llegar al poder. Usaron la migración como moneda de cambio política. Son vendepatria”, afirman diversas voces en redes y sectores migrantes hondureños en EE. UU.
El periodista Héctor Silva Ávalos, colaborador de medios internacionales como InSightCrime e Infobae, fue contundente:
“En la decisión de la Casa Blanca de no renovar el TPS a los hondureños pesan dos cosas: 1. El rasgo antiinmigrante y xenófobo de Trump, 2. El lobby de congresistas republicanos de ultraderecha. Las otras explicaciones son bulos de los políticos hondureños en tiempo electoral”.
EL COSTO HUMANO DE UNA JUGADA POLÍTICA
El TPS protege desde hace más de dos décadas a miles de hondureños que huyeron de crisis económicas, huracanes y violencia estructural. Su cancelación pone en riesgo la permanencia legal y la estabilidad de más de 55,000 compatriotas, muchos de los cuales tienen hijos estadounidenses, hogares y empleos estables.
Lejos de actuar a favor de su gente, los actores del bipartidismo actuaron como operadores políticos de la derecha norteamericana, con el único propósito de debilitar la imagen internacional del gobierno de Castro, aún a costa de la diáspora hondureña.
Organizaciones migrantes y defensores de derechos humanos en EE. UU. y Honduras han manifestado su repudio a esta traición, señalando que los partidos tradicionales han demostrado una vez más que no tienen compromiso alguno con el pueblo, sino con sus intereses electorales.
Cabe mencionar que, el gobierno de LIBRE no tiene nada que ver con la cancelación del TPS. No renovar él TPS, es una acción gracias al bipartidismo y a Salvador Nasralla junto a senadores y congresistas de la derecha gringa lucharon para pedir que no se renovará.
En 2018, Trump ordenó cancelar el TPS para Honduras y otros países, poniendo en riesgo de deportación a alrededor de 55,000 compatriotas. La medida no se aplicó gracias a que fue bloqueada por tribunales federales, y más tarde revertida por el gobierno de Joe Biden, que amplió la protección migratoria.
Pero ahora que Trump ha retomado su vieja agenda, los mismos que lo aplaudieron, hoy fingen “preocupación” por los migrantes y culpan al gobierno de Xiomara Castro por la cancelación del TPS.
Mientras tanto, el gobierno de Xiomara Castro trabaja en acciones diplomáticas y alternativas legales para proteger a los hondureños afectados, aunque advierte que la traición interna ha dificultado el proceso.

