La socióloga y economista, Leticia Salomón, publicó una mordaz columna de opinión titulada “¡MÁS ALLÁ DE QUE SEA UN TEMA JURÍDICO, ES UN TEMA ÉTICO QUE INTERPELA A LA DEMOCRACIA!”, analizando los recientes audios divulgados por el Ministerio Público de Honduras.
Salomón argumenta que las grabaciones no solo evidencian el «talante fraudulento y cínico» del Partido Nacional, sino que también exponen una compleja conspiración bipartidista en Honduras, diseñada para impedir un triunfo electoral del partido Libertad y Refundación (LIBRE).
Según Salomón, los audios han desplazado el foco de otros temas, incluyendo el rol del Tribunal de Justicia Electoral (TJE) al autorizar la inscripción del precandidato perdedor del Partido Liberal, Jorge Cálix, quien ahora asume una condición de «tránsfuga geográfico» en Olancho, luciendo tan falso «como la intención del sombrero que ha empezado a usar».
Cinismo y falta de coherencia: el nivel de cultura política
La socióloga utiliza las reacciones a los audios para medir el nivel de cultura política en Honduras. Critica la ligereza con la que figuras políticas, mediáticas y económicas, afines al «bipartidismo decadente», han desestimado las grabaciones, alegando falta de base jurídica o creación por Inteligencia Artificial (IA).
Salomón contrasta la realidad de Honduras con la de países con mayor desarrollo democrático:
«En otro país con menos cinismo, más coherencia y mucho más desarrollo democrático, los involucrados pondrían inmediatamente su renuncia… Pero ‘aquí nadie renuncia’… aquí ni siquiera se ruborizan y mucho menos se avergüenzan.»
Señala que, en cambio, se movilizan partidarios para demostrar apoyo con pancartas emotivas y se presiona a los involucrados para que «anuncien teatralmente» el supuesto fraude del partido de gobierno, invirtiendo la acusación.
La estrategia oculta: encubrir su propio fraude
La analista hondureña sostiene que la constante advertencia por parte del bipartidismo sobre un «gigantesco fraude electoral» orquestado por LIBRE fue un subterfugio. Su verdadero objetivo era encubrir sus propias intenciones y manipular la percepción internacional.
Según Salomón, la estrategia del bipartidismo se agudizó cuando encuestas privadas revelaron una «ventaja creciente» de la candidata de LIBRE, lo que desató una «guerra de encuestas» falsas para colocar artificialmente a los candidatos bipartidistas en los primeros lugares.
«Esta iniciativa desestabilizadora del partido Nacional se impulsa sola… es una enorme tarea del sistema de justicia asegurar que todos los que traicionan la voluntad de los votantes reciban el castigo que se merecen ‘para que la historia no se repita’.»
El «Golpe Electoral»: esquema del plan de desestabilización
Salomón desglosa el Objetivo Estratégico y las Tácticas reveladas por los audios para impedir el triunfo de LIBRE. El plan, impulsado por el Partido Nacional, pero con apoyo del Liberal y otros sectores, incluye:
Objetivo estratégico
- Impedir por todos los medios que LIBRE gane nuevamente las elecciones.
Tácticas Clave
- Manipulación Ideológica: Uso de narrativas de Cuba, Nicaragua y Venezuela.
- Manipulación Electoral: Acusar al partido de gobierno de fraude para encubrir que ellos son los artífices.
Estructura del plan (Partido Nacional)
El plan, llamado «golpe electoral,» contemplaba el retraso de datos (Plan Batson 2.0), la denuncia de fraude por la consejera nacionalista días antes, la presión para no reconocer los resultados y, finalmente, plantear la repetición de las elecciones.
Actores cave en la conspiración
Salomón enumera a los actores y tareas asignadas, destacando la participación de militares «amigos» para el transporte del material, el contacto con la empresa de transporte, observadores específicos (mencionando a CNA, CONADEH y CESPAD), y el apoyo de Estados Unidos a través de su embajada y congresistas conservadores.
Leticia Salomón concluye con un llamado a la acción ciudadana de Honduras: «¡A votar masivamente para contrarrestar las tácticas fraudulentas del bipartidismo y a recuperar esta consigna que formaba parte del plan desestabilizador!».

