En una medida que ha generado controversia, el presidente de Argentina, Javier Milei, anunció la intención de construir una valla de más de 200 metros en la frontera con Bolivia, específicamente en la provincia de Salta. La iniciativa, denominada «Plan de Seguridad Güemes», busca frenar el ingreso ilegal de migrantes y reforzar la seguridad en la región norte del país.
La propuesta ha sido recibida con críticas tanto dentro de Argentina como en Bolivia. Organizaciones defensoras de los derechos humanos alertan que la construcción de la valla afectaría negativamente a miles de migrantes, muchos de los cuales huyen de situaciones de violencia y pobreza. Además, se teme que esta acción empeore la crisis humanitaria en la región.
Se mantendrán abiertas las vías de diálogo.
Desde Bolivia, la reacción no se ha hecho esperar. El gobierno boliviano expresó su preocupación por el anuncio, calificando la medida de injusta y advirtiendo que podría afectar las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países. A pesar de ello, desde la Cancillería argentina aseguran que se mantendrán abiertas las vías de diálogo.
En Argentina, la medida ha dividido a la sociedad. Mientras algunos sectores apoyan la construcción de la valla como una solución a la inmigración irregular, otros rechazan la idea, argumentando que una barrera física es un enfoque ineficaz y contrario a los principios de integración regional.
Aún no se han especificado los detalles técnicos ni los plazos del proyecto, pero las primeras reacciones indican que la propuesta será un tema central en el debate político y diplomático en las próximas semanas.

