La agencia internacional de calificación de riesgos Moody’s Investors Service reafirmó hoy la calificación crediticia de Honduras en B1, manteniendo una perspectiva estable.
Esta decisión se basa en la implementación exitosa de una política económica centrada en el rescate y consolidación de las finanzas públicas, acompañada de medidas de transparencia e integridad financiera, y un ambicioso programa de inversión pública y social.
Según Moody’s, Honduras exhibe una sólida posición fiscal y un crecimiento estable del Producto Interno Bruto (PIB), reflejo de una historia de déficits fiscales moderados y una baja carga de deuda.
La fortaleza fiscal del país está respaldada por su Marco Macro Fiscal de Mediano Plazo (MMFMP), que establece reglas fiscales y objetivos para la sostenibilidad de la deuda.
Además, Moody’s destacó la capacidad de resistencia del crédito hondureño frente a perturbaciones. Las reservas internacionales netas del país alcanzaron $9,203.6 millones al 16 de julio de 2025, cubriendo aproximadamente 5.9 meses de importaciones, lo que proporciona confianza y estabilidad financiera.
La perspectiva estable refleja la expectativa de continuidad del equilibrio actual de la economía a mediano plazo.
Moody's @moodysratings reafirma la calificación de B1 con perspectiva estable para Honduras, consolidando la posición crediticia del país.
— SEFINHN (@SEFINHN) July 18, 2025
Esto ha sido posible gracias a la implementación de una política económica de rescate y consolidación de las finanzas públicas, acompañada… pic.twitter.com/AW2yaPpyl0
A pesar de los desafíos estructurales históricos, como una débil base económica y una limitada capacidad de las instituciones, Moody’s señala que la actual administración está abordando estas deficiencias.
Las reformas estructurales, incluyendo la Ley de Justicia Tributaria, son fundamentales para revertir estas tendencias, ampliando la base de ingresos y fomentando un marco institucional robusto que generará condiciones para un crecimiento más justo, resiliente y sostenible.
La calificación crediticia favorable se interpreta como una señal positiva para el Gobierno y otros actores económicos, destacando mejoras en la confianza, el clima de inversión y el fomento de la inversión nacional y extranjera, así como nuevas oportunidades de empleo y una mayor accesibilidad a recursos a menor costo.

