El candidato presidencial por el partido Liberal (PL) Salvador Nasralla, conocido por su discurso anticorrupción, ha generado controversia al incorporar a su campaña política a José Gustavo Boquín Suárez, exinterventor de Invest-H, quien fue señalado por el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) por recibir más de un millón de lempiras en salarios sin trabajar durante su incapacidad médica en 2021.
José Boquín, quien formó parte de la junta interventora de Invest-H durante el gobierno de Juan Orlando Hernández, fue acusado de cobrar salarios sin desempeñar funciones, lo que fue documentado por el TSC y el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA).

A pesar de las críticas y cuestionamientos, Nasralla ha decidido rodearse de figuras vinculadas a la administración del narcogobierno. Lo que pone en duda su compromiso con la transparencia y la lucha contra la corrupción.
En el 2022 el TSC reveló tras una auditoría que el entonces interventor del extinto Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H), Gustavo Boquín, percibió pagos de salarios y subsidios por más de un millón de lempiras durante seis meses mientras se encontraba ausente de su cargo por incapacidad médica en 2021.
La auditoría Nº 02-2022 DPC-DCSD del ente contralor señala que el exfuncionario recibía alrededor de 205,000 lempiras mensuales mientras se encontraba ausente de sus funciones, considerándose así un nuevo despilfarro de fondos públicos.
Ahora Salvador Nasralla toma la decisión de sumarlo a su equipo de confianza en la campaña electoral. Decisión que es rechazada por sectores progresistas, quienes señalan que Nasralla está traicionando los principios de cambio y justicia social que promueve. La incorporación de Boquín a su campaña electoral plantea interrogantes sobre la coherencia de Nasralla y su verdadero compromiso con la transformación del país.

