El delegado del Poder Popular, Sergio Rivera, lanzó fuertes declaraciones en el marco del proceso electoral general en Honduras, al asegurar que las alianzas estratégicas de la oposición de derecha con sectores como iglesias y otros actores, no tienen como fin la defensa de la democracia, sino la suplencia de una carencia de estructuras y personal para la defensa del voto en los centros de votación.
Rivera, quien también es catedrático universitario, enfatizó en una entrevista que la motivación real detrás de estos pactos es la necesidad de contar con gente «que les defienda el voto en diferentes centros de votación» debido a que la oposición «no tiene en estructuras».
Injerencia extranjera y llamado a la vigilancia del voto
El delegado extendió su crítica para señalar lo que considera una «injerencia» directa de los Estados Unidos en las elecciones, particularmente desde el Departamento de Estado.
Según Rivera, las acciones y posicionamientos estadounidenses buscan «tratar de meterle miedo a la población para que vote por los candidatos de la derecha» a través de advertencias de actuar «enérgicamente y con contundencia y con rapidez» si sus candidatos no resultan ganadores.
Rivera interpretó estas acciones como un intento de «boicotear el proceso electoral» por parte de quienes han sido derrotados en las urnas.
«Yo no voy a boicotear un proceso en el cual voy a ganar. Eso quiere decir que el pueblo los está derrotando, el pueblo los volvió a vencer», sostuvo.
En este contexto de supuestas amenazas de fraude, el delegado hizo un llamado urgente a los representantes del Poder Popular a ejercer una vigilancia estricta de los resultados.
Instó a «todos los representantes para que tengan copia de las actas, que las comparen con las que va a publicar el CNE» y que las transmitan a sus coordinadores, esto como medida preventiva ante el reciente simulacro del CNE, al que calificó de «un fracaso».
Recordatorio histórico y voto soberano en Honduras
Rivera recordó que fueron los «norteamericanos los que tuvieron una dictadura a sabiendas que él Juan Orlando Hernández traficaba con la droga,» y mencionó específicamente a la exencargada de negocios de Estados Unidos en Honduras, Heide Fulton, por haber «avalado la reelección y llegar de Juan Orlando Hernández».
Concluyó afirmando que el pueblo ha derrotado a estos sectores y que «hoy vamos encaminados a una segunda gran victoria popular que no la van a detener con un sombrerazo».
Insistió en que estas elecciones son de los hondureños y que «por mucho que busquen a sus aliados norteamericanos no van a lograr detener a este pueblo que ha decidido».

