El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, lanzó un enérgico llamado a las naciones miembros para frenar la creciente ola de injerencia en los procesos electorales de la región.
Ramdin fue enfático al señalar que ningún Estado debe interferir en las decisiones soberanas de otro pueblo.
“Se está desarrollando una tendencia en el continente en la que algunos sienten la necesidad de opinar sobre los procesos electorales de otros países. Esta no es una buena tendencia”, expresó Ramdin, subrayando que los comicios son, ante todo, un ejercicio estrictamente nacional.
Respuesta a las amenazas de Washington
Las declaraciones del secretario general surgen en un momento de alta tensión diplomática, tras las recientes posturas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a las elecciones en Honduras.
Trump ha manifestado un respaldo directo al candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura, advirtiendo que la nación centroamericana enfrentaría «consecuencias» por parte de su administración si el resultado no favorece sus intereses.
Ante esto, Ramdin recordó que, aunque la comunidad internacional debe velar por que los procesos sean libres y transparentes, la autodeterminación debe prevalecer por encima de cualquier presión externa.
«Injustificable» silencio del CNE
A pesar de la defensa de la soberanía, la OEA no ha pasado por alto las fallas internas del proceso hondureño. En su informe más reciente, la Misión de Observación Electoral (MOE) calificó como «injustificable» la falta de divulgación de resultados oficiales por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE).
La MOE confirmó graves deficiencias en el sistema:
- Fallas Tecnológicas: Se detectó una falta de pericia en el diseño y ejecución del software electoral.
- Actas Físicas como Prueba: La OEA sentenció que, ante el fracaso tecnológico, las actas físicas son las únicas que proporcionarán resultados confiables.
- Exigencia de Celeridad: La Misión exigió medidas «expeditas» para agilizar el conteo, advirtiendo que a estas alturas «es inaceptable culpar al software o a la empresa proveedora».
Con este pronunciamiento, la OEA marca una línea clara: exige transparencia inmediata a las autoridades hondureñas en el conteo de votos, pero rechaza tajantemente que potencias extranjeras utilicen estas fallas como pretexto para imponer ganadores o desestabilizar la democracia del país.

