La narrativa sobre Palestina en los medios occidentales y la prensa tradicional ha estado manipulada por décadas, distorsionando una realidad que se ha prolongado por 75 años, lo que ocurre no es una guerra, sino un genocidio sistemático llevado a cabo por Israel contra un pueblo desarmado y oprimido.
No se trata de un conflicto entre dos ejércitos, Palestina no tiene fuerzas militares, ni una capacidad defensiva frente a la maquinaria israelí, lo que vemos es el ataque continuo y brutal a una nación que lucha por su existencia y su dignidad, mientras los medios se niegan a llamarlo por su nombre.
La realidad que enfrenta Palestina es clara. Israel, desde su creación, ha llevado a cabo un despojo territorial, asedio económico y represión violenta que se ha intensificado cada año, los asesinatos de civiles, las demoliciones de hogares, los bloqueos y la colonización son parte de una campaña para borrar a Palestina del mapa. ¿Dónde están los titulares que denuncian este genocidio? los medios tradicionales han normalizado este conflicto, encubriendo la brutalidad y calificando los ataques israelíes como «defensa legítima», mientras miles de niños palestinos son asesinados.
Hipocresía de los medios occidentales
La misma prensa que se apresura a condenar y satanizar a gobiernos como los de Venezuela, Cuba o México, guarda un silencio cuando se trata de Israel. ¿Por qué cuando Israel bombardea barrios enteros, matando a más de 45 mil niños palestinos, no vemos el mismo fervor condenatorio? la hipocresía es evidente, los medios occidentales están alineados con los intereses geopolíticos de Estados Unidos y sus aliados, encubriendo los crímenes de Israel mientras atacan a otros países que no se ajustan a sus intereses.
Los medios también fallan en exigir responsabilidad a la comunidad internacional. La (ONU), una institución supuestamente dedicada a la paz, ha sido cómplice por omisión, mientras que sanciones y bloqueos caen sobre Rusia y otros países, Israel sigue con impunidad, sin enfrentar ninguna sanción por sus crímenes, esta doble moral es ignorada por la prensa tradicional, que opta por un silencio conveniente en lugar de alzar la voz por la justicia y la verdad.
Es hora de desenmascarar la manipulación mediática y reconocer que lo que ocurre en Palestina es un genocidio, y la prensa tradicional, con su cobertura es cómplice de la perpetuación de esta injusticia.
