De confirmarse la victoria de Rixi Moncada en las elecciones presidenciales de este 30 de noviembre, Honduras vivirá un hecho sin precedentes: la Presidenta Xiomara Castro, primera mujer en ocupar el cargo, entregará el mando a otra mujer del mismo partido, LIBRE.
Este relevo representa no solo un hito institucional, sino también un símbolo de continuidad política y liderazgo femenino en un país donde la presidencia históricamente estuvo reservada para hombres.
La posible sucesión entre la presidenta Xiomara Castro y la candidata Rixi Moncada refleja la consolidación de un proyecto político nacido tras el golpe de Estado de 2009, que pasó de la resistencia popular a la victoria en las urnas.

Xiomara Castro, deja un legado de fortalecimiento de la democracia, recuperación de la institucionalidad y promoción de los derechos de las mujeres. Mientras Rixi se perfila como la continuidad de un proyecto progresista con raíces populares y vocación de cambio.
La proyección internacional de la presidenta Xiomara, también se fortalece. Tras posicionarse como una de las voces más firmes en defensa de la autodeterminación latinoamericana, su papel posterior a la Presidencia podría adquirir mayor relevancia en espacios regionales, diplomáticos o multilaterales.
Más allá de las figuras, el momento representa una victoria para quienes apostaron por transformar la historia desde la vía democrática.
Es el triunfo de un sector social que, tras el quiebre institucional de 2009, persistió en reconstruir un camino político propio, enfrentando estructuras de poder profundamente arraigadas.
Si el resultado electoral confirma lo anticipado por las encuestas, Honduras estará marcando un antes y un después en su historia y contribuyendo a un precedente global: demostrar que las mujeres pueden llegar al poder y sucederse entre ellas como parte de un proceso revolucionario.
