¿Por qué el COHEP y el bipartidismo quieren intromisión humana para hacer fraude?

El sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) sí tiene verificación humana, y es la que realizan los miembros de mesa al cierre de la jornada electoral.

Es en ese momento cuando se llenan, revisan y firman las actas oficiales que luego se digitalizan y transmiten. Este es el procedimiento transparente que se aplicó en las elecciones generales de 2021, y que permitió un avance histórico en la garantía de resultados limpios.

Sin embargo, el bipartidismo y los grupos de poder económico, insisten ahora en imponer una segunda verificación humana, esta vez centralizada y fuera de las mesas. Ese fue el modelo que impuso David Matamoros Batson en 2013 y 2017, con el apoyo del Partido Liberal.

En ese momento desde el Tribunal Supremo Electoral se manipularon los resultados para favorecer al Partido Nacional. La llamada “verificación humana adicional” fue el pretexto perfecto para alterar actas y vulnerar la voluntad popular.

Hoy, con cinismo, los mismos sectores quieren resucitar ese esquema. Proponen eliminar la transmisión directa desde las mesas y trasladar el control de los resultados a un centro especial bajo supervisión política. Es decir, quieren volver al modelo del fraude de Batson.

En 2021 se demostró que es posible tener elecciones limpias con un TREP que funcione desde la base, con participación ciudadana en las mesas y sin interferencia de operadores políticos.

La entonces consejera Ana Paola Hall respaldó ese sistema como el más transparente. Hoy, de forma contradictoria, Hall respalda el retorno al mecanismo fraudulento, obedeciendo a las instrucciones de los grupos empresariales que dominan la política electoral.

A este plan se ha sumado el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), que en su último informe electoral promueve “ajustes técnicos” que, en realidad, son una validación del esquema de doble verificación usado en los fraudes del pasado. Su respaldo al bipartidismo demuestra que los intereses económicos están más cómodos con un sistema manipulable que con una democracia transparente.

Frente a este intento de retroceso, se alza la defensa del sistema de 2021: el único que ha demostrado que se puede respetar el voto del pueblo sin intermediarios, sin operadores y sin fraude.

El verdadero debate no es técnico: es político. Y la pregunta es clara: ¿por qué las 10 familias y el bipartidismo insisten en un modelo que solo sirve para robar elecciones? La respuesta es simple: porque solo el fraude es la única vía de los golpistas para frenar a Libre en el próximo proceso electoral.

¿Por qué el COHEP y el bipartidismo quieren intromisión humana para hacer fraude?

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