PRIVATIZAR LA ENEE : LA VIEJA RECETA DEL PARTIDO NACIONAL

El reciente pronunciamiento del “experto energético” Kevin Rodríguez, quien aseguró que la única salida para la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) es su privatización, vuelve a colocar en el centro del debate un viejo guion impulsado históricamente por el Partido Nacional.

Bajo el argumento de la supuesta ineficiencia estatal, sectores políticos y activistas vinculados al bipartidismo insisten en vender la idea de que el mercado resolverá lo que décadas de saqueo institucional provocaron.

La propuesta de privatizar la ENEE no es nueva ni técnica; es ideológica. Honduras ya vivió las consecuencias de entregar áreas estratégicas al capital privado, especialmente en el sector energético, donde contratos lesivos, tarifas elevadas y falta de control estatal profundizaron la desigualdad. Presentar la privatización como sinónimo de eficiencia omite deliberadamente que fueron los mismos gobiernos nacionalistas los que endeudaron y debilitaron a la estatal para luego justificar su venta.

ENEE necesita reformas pero privatización NO

Llama la atención que voces como la de Kevin Rodríguez coincidan plenamente con el discurso de activistas del Partido Nacional que hoy promueven abiertamente la privatización de la ENEE. No se trata de un análisis neutral, sino de una narrativa alineada con intereses económicos y políticos que buscan retomar el control del sector energético. Señalar la “politización” de la ENEE sin mencionar quiénes la politizaron resulta, como mínimo, una omisión conveniente.

Desde una perspectiva de interés nacional, la ENEE no es solo una empresa: es una herramienta clave para garantizar soberanía energética, acceso equitativo y tarifas justas. Los problemas financieros y operativos que enfrenta requieren reformas profundas, transparencia y fortalecimiento institucional, no su desmantelamiento. Privatizar implicaría ceder un derecho básico a lógicas de lucro que históricamente han excluido a los más pobres.

El debate energético debe partir de hechos y memoria histórica. Defender la ENEE como empresa pública no significa negar sus problemas, sino apostar por soluciones estructurales que no repitan errores del pasado. Frente a los discursos privatizadores promovidos por activistas nacionalistas, la pregunta de fondo es clara: ¿energía como negocio para pocos o como derecho para el pueblo? La respuesta define el modelo de país que Honduras quiere construir.


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