La quema de bosques en Honduras es un problema que se ha venido arrastrando en las últimas décadas, cada vez más alarmante, que pone en peligro no solo la biodiversidad y los ecosistemas del país, sino también la salud y la vida de sus habitantes. La reciente quema de el Merendón, que según investigaciones fue provocada, y los pobladores denuncian que por la empresa constructora del proyecto inmobiliario de ciudad Jaragua, es un ejemplo de lo despiadado que es la elite hondureña.
Los incendios forestales en Honduras no son un fenómeno nuevo, pero en los últimos años han alcanzado niveles preocupantes, con consecuencias devastadoras para el medio ambiente y para las comunidades que dependen de los bosques para su subsistencia. En el Parque Nacional la Tigra, por ejemplo, se han registrado incendios durante tres años consecutivos, supuestamente relacionados con la intención de construir el condado Santa María por una empresa ligada a la empresaria, Camila Isabel Agüero de Peyrecave, esposa de Jorge Calix, pre candidato presidencial y acusado de traición y de ser financiado por las redes de corrupción público privadas.
La lucha contra la deforestación y los incendios forestales en Honduras es una responsabilidad de todos, pero también requiere de un compromiso firme por parte de las autoridades y de castigo contra los actores involucrados en la destrucción de los bosques. La presidenta Xiomara Castro ha mostrado una postura firme en la defensa del medio ambiente y ha implementado medidas para proteger la riqueza forestal del país, como la creación de los batallones verdes y el fortalecimiento de instituciones como el Instituto de Conservación Forestal y los Bomberos.
Sin embargo, la lucha contra la quema de bosques en Honduras es una tarea difícil, que enfrenta la oposición de grupos de poder interesados en la explotación indiscriminada de los recursos naturales. La sociedad hondureña debe unirse en la defensa de sus bosques, respaldando a las autoridades que tomen medidas efectivas para prevenir y combatir los incendios forestales, y castigando a los responsables de su provocación.
La protección de los bosques de Honduras es una tarea urgente y vital, que no solo está en juego la supervivencia de miles de especies animales y vegetales, sino también el futuro de las generaciones venideras. La quema de bosques no es solo un crimen ambiental, sino también un atentado contra la vida misma. Es hora de actuar, de detener la destrucción de nuestros bosques y de preservar la riqueza natural que nos ha sido legada.
«Despertemos humanidad, ya no hay tiempo»
-Berta Cáceres
