El candidato presidencial del Partido Liberal de Honduras (PLH), Salvador Nasralla, desató una nueva controversia al referirse de manera racista y despectiva a la candidata de LIBRE, Rixi Moncada, llamándola «mona» en un acto que ha sido calificado por diversos sectores como una degradación del debate público.
Este incidente se suma a un largo historial de comentarios misóginos y de odio que han caracterizado la trayectoria del político, evidenciando una campaña centrada en el insulto en lugar de las propuestas.
El comentario, que ha generado una ola de indignación, ha sido condenado como un acto de violencia verbal y un claro ejemplo de racismo y clasismo. Desde el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), el candidato a designado presidencial, Enrique Reina, ha reaccionado de forma contundente, señalando que:
«La desesperación de Nasralla lo lleva al colmo, no solo es misógino, ahora también saca su racismo», dijo.
Reina agregó que el comentario es «terrible y plenamente condenable», especialmente en un país con una rica diversidad cultural y donde la mayoría de la población son mujeres.
Agresiones y polémica
Esta no es la primera vez que Nasralla utiliza comentarios denigrantes contra Rixi Moncada, anteriormente, el candidato liberal llegó a referirse a la madre fallecida de Moncada con un insulto misógino, lo que demuestra un patrón de ataque personal y de violencia verbal.
La campaña de Nasralla ha sido criticada por carecer de un plan de gobierno sólido en áreas como economía, salud o educación, optando en cambio por convertir los micrófonos en un arma para insultar a sus adversarios.
El secretario privado de la Presidenta Xiomara Castro, Héctor Zelaya, había alertado años atrás que «Nasralla está dispuesto a decir cualquier barrabasada con tal de salir en la prensa. Miente, exagera y no mide sus palabras».
La única «propuesta» del candidato parece ser el insulto y la burla, un comportamiento que, según críticos, lo lleva a superar la «idiotez que dijo anteriormente» con cada nueva declaración.

