REFORMAS A LA LEY DE TARJETAS DE CRÉDITO NO PROHÍBEN PAGOS EN LÍNEA

En un nuevo intento de manipulación mediática por parte de la oligarquía, la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA), tergiversó la información sobre la Ley de Tarjetas de Crédito, con el objetivo de confundir al pueblo y proteger los intereses de las 10 familias más ricas de Honduras.

En su afán por desprestigiar el proyecto que busca poner un alto a los abusos bancarios, la AHIBA en un comunicado mintió al decir que el artículo 44 de la Ley reformada “impediría los pagos en línea, afectando así a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Mipymes) y limitando el acceso a servicios digitales como delivery, compras en supermercados y restaurantes”.

Sin embargo, esta afirmación no solo es falsa, sino que oculta el verdadero objetivo de las reformas: frenar las estafas y proteger a los consumidores.

El artículo 44 claramente establece que los establecimientos afiliados deben identificar al tarjetahabiente y obtener su firma al momento de hacer uso de la tarjeta, en compras presenciales.

Además, detalla que el cobro debe realizarse siempre a la vista del cliente, ya sea mediante POS digitales u otros medios.

En ningún momento se prohíben las compras en línea. Lo que se busca es prevenir fraudes, en un contexto donde las estafas con tarjetas de crédito aumentaron un 50% en 2024 respecto al año anterior.

Lejos de ser una “traba”, esta medida refuerza la seguridad para los tarjetahabientes, quienes han sido víctimas de fraudes ante la falta de control en compras presenciales.

BENEFICIO DIRECTO PARA EL PUEBLO

La reforma también incluye un cambio fundamental en el artículo 36, que obliga a los bancos a cobrar intereses solo sobre el valor adeudado.

A medida que el usuario paga su saldo, los intereses se reducen. Incluso, si el tarjetahabiente realiza pagos equivalentes o mayores al saldo total, estos se aplicarán a los saldos más antiguos, lo que permite disminuir los intereses generados.

Asimismo, se prohíbe el cobro de intereses acumulados sobre el capital ya saldado, brindando una protección histórica a los consumidores frente a los abusos sistemáticos de la banca.

La estrategia de la AHIBA evidencia el pánico de una élite que se enriquece a costa del endeudamiento del pueblo.

Las reformas a la Ley de Tarjetas de Crédito son necesarias para poner freno a décadas de abusos financieros.

El pueblo hondureño no puede seguir siendo rehén de los intereses bancarios, y mucho menos, de campañas de miedo disfrazadas de “preocupación”.


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