Una operación de limpieza realizada por las Fuerzas Armadas de Honduras (FF.AA) en conjunto con el Instituto Nacional Penitenciario (INP), dejó al descubierto una peligrosa caleta escondida en el Módulo de Sentenciados No. 1 de este penitenciario de Támara, evidenciando la magnitud del control que tenían estructuras criminales dentro del sistema carcelario.
El hallazgo incluyó armamento de guerra, drogas, equipo táctico, dispositivos tecnológicos de comunicación avanzada e incluso una fuerte suma de dinero en efectivo.
Las autoridades confirmaron el decomiso de más de 400 mil lempiras, armas largas, granadas, chalecos antibalas, antenas satelitales y libretas contables que podrían estar ligadas a operaciones delictivas.
Este descubrimiento, según el Director del INP, General Ramiro Muñoz, es solo el inicio de una serie de intervenciones profundas: “Así como este hallazgo, vamos a encontrar más. Hoy sí tenemos las condiciones para destruir estas estructuras desde adentro”, declaró.
El gobierno de la Presidenta Xiomara Castro, ha tomado decisiones firmes para recuperar el control del sistema carcelario, que por años estuvo en manos del crimen organizado. Bajo una estrategia de intervención directa y sin contemplaciones, se están desmantelando las denominadas “celdas VIP”, utilizadas por líderes criminales para operar con privilegios y lujos dentro de las cárceles.
Estas “celdas” eran espacios acondicionados de forma irregular, vendidos por hasta 300 mil lempiras por miembros de estructuras criminales como la MS-13. A raíz de estas operaciones, al menos 22 empleados del penal de Támara ya fueron separados de sus cargos por posibles vínculos con estas irregularidades.
“Sacamos a los MS-13 y los trasladamos a La Tolva, y de inmediato salieron más de 300 reclusos diciendo que también eran parte de esa estructura. ¿Por qué estaban mezclados con los demás si no lo eran?”, cuestionó el General Muñoz, evidenciando la magnitud del descontrol heredado.
Estas acciones no son aisladas. Se ha ordenado también el cierre definitivo de cárceles en zonas conflictivas como La Esperanza e Intibucá y Trujillo en Colón, priorizando la seguridad nacional por encima de intereses individuales o estructuras que han lucrado con la corrupción penitenciaria.
El compromiso del Gobierno de Libre es claro, rescatar los centros penales del control criminal, proteger la vida de los hondureños y fortalecer el Estado de derecho. Bajo el liderazgo de la Presidenta Castro, se ha dejado atrás el silencio y la complicidad, apostando en cambio por una política de transparencia, orden y justicia.
“Hoy, estamos mostrando lo que se encontró porque creemos en hablarle con la verdad al pueblo hondureño. No vamos a tapar lo que otros ocultaron. Vamos a limpiar estos lugares cueste lo que cueste”, General Muñoz.

