La reunión del presidente de facto Nasry Asfura con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu uno de los principales responsables políticos del genocidio en Gaza ha provocado fuertes cuestionamientos y reavivado denuncias la injerencia del Estado sionista de Israel en el poder político hondureño.
El encuentro entre Nasry Asfura y Benjamín Netanyahu representa el retorno abierto de Israel como poder de influencia directa en la política hondureña, alineado con la agenda geopolítica de Estados Unidos y sus estrategias de control regional.
La polémica se agrava por el contexto internacional en el que se produce el acercamiento.
Netanyahu enfrenta denuncias globales por crímenes de guerra y por liderar una ofensiva militar que ha dejado decenas de miles de civiles palestinos asesinados en Gaza, en su mayoría mujeres, niños y niñas, bajo bombardeos indiscriminados, asedio humanitario y castigos colectivos condenados por organismos de derechos humanos.

Israel actúa como aliado estratégico de Washington y como un actor central detrás de políticas de invasión, ocupación y violación sistemática de los derechos humanos.
UN PALESTINO ARODILLADO ANTE SU OPRESOR
La escena que más indignación generó fue la presencia de Asfura Zablah, de origen palestino, frente a Netanyahu.

La imagen encarna una humillación simbólica: un palestino rindiendo pleitesía al verdugo político de su propio pueblo, en un acto que describen como impuesto por la lógica imperial y la subordinación geopolítica.
El vicecanciller de la República, Gerardo Torres, cuestionó la reunión, señalando su carga política y simbólica, así como la contradicción que supone estrechar vínculos con un gobierno señalado por violaciones graves al derecho internacional humanitario mientras se ignora el sufrimiento del pueblo palestino.
El encuentro confirma que detrás de estos gestos diplomáticos se consolidan estructuras de poder que históricamente han operado contra la soberanía de los pueblos, subordinando principios éticos, memoria histórica y derechos humanos a intereses imperiales.
La reunión entre Asfura y Netanyahu, lejos de ser un simple acto protocolario, se convierte así en un símbolo del debate abierto sobre injerencia extranjera, alineamiento político y la postura que Honduras asume frente a uno de los mayores crímenes humanitarios de la actualidad.

