Roberto Contreras sigue siendo una figura que demuestra que la traición es más común de lo que se cree en la política hondureña.
El edil sampedrano nuevamente está en el ojo del huracán por decisiones que muchos sectores califican como una traición a sus antiguos aliados. Sus antecedentes son claros, en 2022, llegó a la alcaldía de San Pedro Sula tras una alianza con el partido Libertad y Refundación (Libre), que sacrificó su propia candidatura para darle paso.
Originalmente, parte de la oposición y seguidores de Libre en 2021 vieron a Contreras como una carta fuerte para disputar la alcaldía contra el Partido Nacional. Pero tras cumplir su objetivo, traicionó a Libre a las primeras de cambio.
En 2026 sucedió lo mismo con Salvador Nasralla, a quien ahora trata como si fuera un adversario más que un “compañero político”. Para muchos esto demuestra una clara tendencia del alcalde a privilegiar intereses personales antes que compromisos políticos firmes y sobre todo a traicionar a quienes sea siempre y cuando pueda alcanzar sus objetivos.
La situación se agrava aún más por las investigaciones judiciales que rodean la administración municipal que Contreras lidera. En 2025, el Ministerio Público presentó un requerimiento fiscal por un presunto fraude de más de 45.5 millones de lempiras, donde fueron imputados funcionarios municipales, empresarios y particulares relacionados con contratos sospechosos adjudicados desde la Alcaldía de San Pedro Sula.
Lo más delicado es que entre los acusados figura Steven Adolfo Fajardo Vargas, yerno del alcalde Roberto Contreras, señalado junto a otros exfuncionarios por delitos que incluyen fraude, tráfico de influencias y lavado de activos. Esto ha generado señalamientos públicos sobre posibles vínculos familiares en presuntos esquemas de corrupción, lo que intensifica el debate sobre sus motivaciones y lealtades políticas las cuales también dependen de pactos de impunidad alcanzados con el Partido Nacional.
El ahora alcalde y presidente del Partido Liberal, demuestra con hechos que es un político tradicional, desleal y sin principios éticos.
