Sectores advierten sobre consolidación del fraude al no exigir el Partido Liberal justicia electoral

La crisis interna que sacude al Partido Liberal tras las elecciones del 30 de noviembre ha escalado a un nuevo nivel de tensión.

Diversos analistas, periodistas y figuras políticas coinciden en un diagnóstico alarmante: la cúpula del liberalismo habría pactado con el Partido Nacional, dejando al candidato presidencial Salvador Nasralla en una absoluta y estratégica soledad política.

A medida que el escrutinio especial avanza entre denuncias de irregularidades, las reacciones de distintos sectores sugieren que la lucha por el respeto a la voluntad popular ha sido desplazada por intereses de grupo y acuerdos bajo la mesa.

Un pacto para «ganar» cuotas de poder

Para el economista y politólogo Héctor Soto, es incomprensible que un partido político abandone la lucha por la presidencia cuando la diferencia en el conteo es menor al 1%. «Es claro que a una parte de la cúpula del Partido Liberal le resultó más fácil ponerse de acuerdo con el Partido Nacional que con su propio candidato presidencial», señaló Soto.

En esa misma línea, el periodista Félix Molina calificó de «oportunistas» a los líderes liberales que han tomado distancia de Nasralla. Según Molina, figuras como Yani Rosenthal, Maribel Espinoza y Roberto Contreras ya habrían negociado sus beneficios particulares. «Es el retrato realista del momento: unos liberales corruptos puestos a la orden del ‘JOH virtual’ que dirige el Partido Nacional», sentenció, refiriéndose a una alianza que denominó como la «Asociación Ilícita Más Grande de Centroamérica».

Estrategia de retraso y «fraude mal amarrado»

Desde el partido LIBRE, el excanciller y candidato a designado presidencial, Eduardo Enrique Reina, vinculó los retrasos en el escrutinio especial con estas alianzas internas del liberalismo. Reina sostiene que el objetivo es ocultar la verdad del ganador mediante un proceso «contaminado y desprestigiado» por los propios partidos tradicionales, sumado a la injerencia extranjera.

«Quieren tener un resultado que ya les indicaron y ya negociaron. Lo que evidencia nada más es un fraude mal amarrado», afirmó Reina a través de sus redes sociales.

El dilema de Nasralla: ¿Pelear o claudicar?

El especialista en comunicación política, Héctor Maradiaga, realizó un análisis profundo sobre la parálisis que parece sufrir Nasralla. Según Maradiaga, el candidato se encuentra atrapado entre «esperanzas ingenuas» y una realidad que ya le cerró las puertas.

Maradiaga identifica tres factores que mantienen a Nasralla aislado:

  1. Dependencia de EE. UU.: Una confianza excesiva en que Washington impulsará su presidencia, pese a que en la práctica ha sido relegado.
  2. Temor al sector privado: El miedo a generar «anticuerpos» con los empresarios le impide acercarse a LIBRE para formar un bloque de oposición sólido contra el fraude.
  3. Cerco Interno: Está rodeado de correligionarios que prefieren cuatro años más del Partido Nacional antes que luchar por la nulidad y repetición del proceso electoral.

«Nasralla parece operar desde una realidad paralela. Le queda pelear con determinación o hacerse a un lado», advirtió Maradiaga, recordando que la «timidez» actual del candidato podría facilitar indirectamente la consolidación del fraude, tal como ocurrió en la crisis de 2017.

Un futuro incierto

Mientras la Misión Parlamentaria de Observación Internacional ya ha advertido que no puede certificar los resultados debido a riesgos sustantivos a la integridad electoral, la fractura en la oposición hondureña parece despejar el camino para quienes buscan legitimar el actual proceso pese a los hallazgos críticos de «votos planchados» e inconsistencias biométricas.


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