Steve Fajardo, yerno del alcalde Roberto Contreras, se encuentra prófugo de la justicia hondureña tras ser acusado por el Ministerio Público (MP), por fraude y tráfico de influencias en perjuicio de la municipalidad de San Pedro Sula.
Según la Fiscalía, Fajardo participó en una red que desvió más de 45.5 millones de lempiras a través de 33 contratos de obras viales, otorgados a la empresa constructora HERCOD entre julio de 2023 y abril de 2024.
Los contratos, señala la investigación, se adjudicaron de manera irregular, sin cumplir con los procedimientos de licitación ni los requisitos de transparencia establecidos por la Ley de Contratación del Estado.
Agentes de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) ejecutaron la orden de captura, sin éxito, debido a que Fajardo abandonó el país y se niega a presentarse ante las autoridades.
El alcalde Contreras, actual candidato a la reelección por el Partido Liberal, sorprendió al recomendar a los demás acusados pendientes de captura “no presentarse” y permanecer prófugos, lo que demuestra su verdadera ética.
El escándalo también revela un patrón más amplio: tanto el Partido Liberal como el Nacional, acostumbrados a proteger a sus allegados, mienten ahora diciendo que esto es una “persecución política”, cuando en realidad los acusados cometieron delitos y buscan evadir la justicia.
La corrupción del bipartidismo se conviertió en herencia y quienes deberían rendir cuentas se dedican a defender sus intereses privados.
La Fiscalía continúa con las investigaciones y busca capturar a todos los implicados, pero este caso ya marca un precedente alarmante: en San Pedro Sula, y en muchos rincones del país, la corrupción del bipartidismo se entrelaza con la impunidad y mentir sobre «persecución política» no borrará los delitos cometidos ni evitará que la justicia actúe.
