La crisis humanitaria en Gaza ha alcanzado niveles críticos, con solo el 40% de las plantas de agua potable operativas y sin combustible suficiente, más de 2,1 millones de personas enfrentan una situación desesperada.
De no llegar combustible en las próximas semanas, todas las instalaciones dejarán de funcionar, dejando a miles de niños expuestos a la muerte por sed.

“El sistema de agua está colapsando. Si no llega combustible, los niños comenzarán a morir de sed”, advirtió James Elder, portavoz de UNICEF, desde Ginebra.
Desde el inicio del bloqueo total impuesto por Israel el 2 de marzo de 2025, el acceso a agua, alimentos, medicinas y combustible ha sido severamente restringido. Esta situación ha provocado un ciclo letal de desnutrición, enfermedades y violencia. Más de 70 mil niños padecen desnutrición aguda, mientras hospitales colapsan sin insumos ni electricidad.
Entre el 27 de mayo y el 7 de julio, al menos 798 palestinos fueron asesinados por disparos israelíes mientras intentaban recibir ayuda humanitaria, según datos de la ONU. La mayoría de las víctimas eran mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad.
“La ayuda está ahí. Miles de camiones cargados esperan entrar, pero siguen bloqueados. Esta crisis es provocada, y puede detenerse con voluntad política”, subrayó Elder.
Organismos internacionales como UNICEF, UNRWA y la Oficina de Derechos Humanos de la ONU han advertido que Gaza vive una emergencia sin precedentes: muertes masivas por hambre, sed y ataques directos, en medio del colapso total de servicios básicos.

