El odio de Donald Trump hacia los migrantes es evidente y queda demostrado una vez más con la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para Honduras y Nicaragua. Una situación que es celebrada por los títeres de los 10 familias representadas en los Partidos Nacional y Partido Liberal.
Mientras más de 55,000 hondureños enfrentan la amenaza de deportación por parte del presidente Donald Trump.
Las voces del bipartidismo hondureño, encabezadas por figuras como Salvador Nasralla, Tito Asfura, Iroshka Elvir, Juan Diego Zelaya y Maribel Espinoza, Chano Rivera, callan y celebran la decisión que pone en riesgo la vida y estabilidad de miles de compatriotas.
Para el gobierno de la presidenta Xiomara Castro, este no es un tema técnico ni lejano. Es un ataque directo a las familias hondureñas, a quienes lo han dado todo trabajando en Estados Unidos y hoy se enfrentan al desamparo. La mayoría de quienes están bajo el TPS emigraron tras el huracán Mitch en 1998, escapando de la pobreza y buscando un futuro mejor para sus hijos. Hoy, están a punto de perderlo todo.
Y lamentan la decisión del gobierno de los Estados Unidos de cancelar el TPS para Honduras, medida que entrará en vigor en 60 días. Y reafirman que desde el gobierno de Honduras, reiteran su compromiso de velar por los derechos de los compatriotas en el exterior. Acompañarlos en este proceso y continuar abogando por soluciones permanentes que reconozcan su invaluable aporte.
UN SILENCIO CÓMPLICE: TRUMP ODIA A LOS MIGRANTES Y ELLOS LO RESPALDAN
A pesar de que el discurso de Trump ha sido abiertamente racista y antimigrante, múltiples actores políticos hondureños han expresado simpatía y respaldo a su figura. No se les vio levantar la voz cuando Trump anunció el fin del TPS; por el contrario, algunos de ellos incluso bailaban al ritmo de sus canciones en actos públicos o compartían elogios a su “modelo de liderazgo”.

Mientras familias migrantes sostienen la economía con sus remesas, los opositores bipartidista en Honduras juegan a ser amigos de Trump. Le celebran todo, pero cuando Trump ataca a los hondureños, se quedan callados o se alegran y esto es traición.
Más allá de la política, se trata de rostros, nombres, familias completas que dependen del TPS para vivir legalmente en Estados Unidos. Deportarlos no solo implicaría romper familias, sino también golpear duramente la economía hondureña, que depende en gran parte de las remesas enviadas por esta comunidad.
Desde el Partido LIBRE y la presidenta Xiomara Castro ha dejado claro que la defensa de los migrantes es innegociable. Se han emprendido gestiones diplomáticas, llamado a la unidad nacional y expresado públicamente el rechazo a las decisiones xenófobas de Trump.

