Diversos líderes del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) calificaron de fallida y desacreditada la audiencia convocada por el bipartidismo opositor de Honduras, conformado por los partidos Nacional y Liberal en el congreso de Estados Unidos, luego de que el congresista demócrata Joaquín Castro objetara y desestimara la credibilidad de un testigo clave por sus profundos conflictos de interés relacionados con la extinta ZEDE Próspera y la banca privada de Honduras.

La sesión legislativa, impulsada por la congresista estadounidense María Elvira Salazar, buscaba exponer la postura de los delegados de los partidos de derecha, pero la comparecencia se vio gravemente comprometida por las revelaciones sobre el abogado Carlos Trujillo, el principal testigo presentado por la oposición. Trujillo no solo admitió tener vínculos contractuales con la controversial zona de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) Próspera, sino también con el Banco Ficohsa.

Cuestionamiento y retiro de la palabra al testigo opositor

Durante el desarrollo de la audiencia en Washington, el congresista Castro tomó la palabra para rechazar enérgicamente la intervención del abogado Carlos Trujillo. Castro cuestionó la objetividad del testimonio, señalando que, debido a sus lazos con Próspera y bancos nacionales, su declaración no podía considerarse imparcial. Funcionarios hondureños en la capital estadounidense afirmaron que esta objeción fue contundente, llevando a que, de facto, se le retirara la palabra al testigo.

El señalamiento principal de las autoridades estadounidenses fue que testigos como Trujillo no conocen la realidad del país y mantienen conflictos de interés derivados de su relación directa con la derogada ZEDE Próspera y con entidades bancarias nacionales.

En Tegucigalpa funcionarios y líderes de LIBRE afirmaron que la audiencia “se desvió del tema”, enfocándose en asuntos internos de Estados Unidos y problemáticas del Caribe, mientras solo se mencionó de manera tangencial la situación política hondureña.

Según estas opiniones, la delegación opositora falló en su propósito de abordar el proceso electoral hondureño.

Gerardo Torres, vicecanciller de Honduras, declaró que la audiencia fue un “fracaso”, asegurando que ningún representante del Gobierno del presidente Donald Trump la acompañó.

Según Torres, la intervención del testigo mostró “claros conflictos de interés”, y la audiencia habría confirmado que “el financiamiento de la delegación provino de estructuras asociadas a Próspera”.

El ministro del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), Warren Ochoa, afirmó que el viaje opositor representó un “espectáculo que se les salió de las manos” y que su ejecución reveló una “inminente derrota electoral”.

A su vez, el procurador general de la República de Honduras, Manuel Díaz-Galeas, señaló que la audiencia se transformó en “una interpelación televisada” sobre temas de política estadounidense, lo que calificó como un “papelón absoluto” de la oposición.

Otros funcionarios, como el director del Servicio Aeroportuario Nacional, Malcolm Stufkens, y el director de Aduanas, Fausto Cálix, criticaron que un exrepresentante de Próspera fungiera como testigo del bipartidismo. Cálix sostuvo que esto deja “al descubierto los intereses que representa la oposición”.

El secretario del Trabajo, Wilmer Fernández, cuestionó el respaldo de estructuras privadas al bipartidismo y afirmó que la audiencia “evidenció quién financia” a figuras opositoras.

En tanto, el secretario de Finanzas, Christian Duarte, recordó que “las elecciones se ganan con el voto del pueblo en las urnas”.

El secretario de Energía, Erick Tejada, calificó la participación opositora como un “ridículo internacional”, señalando que fueron “vapuleados incluso por los mismos estadounidenses”.


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