La IX Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada en Tegucigalpa, marcó un momento histórico para Honduras y consolidó la posición del país como un referente en la lucha por la justicia social, la soberanía y la unidad regional.
Con la presencia de 10 jefes y jefas de Estado y más de 30 delegaciones de países de América Latina y el Caribe, la cumbre se convirtió en un evento sin precedentes, poniendo en evidencia el compromiso de la región por fortalecer los lazos de cooperación y solidaridad.

Este evento fue una reunión diplomática y una declaración contundente ante las imposiciones del modelo económico neoliberal gringo que impone reglas unilaterales y desiguales que solo perjudican a los pueblos en desarrollo.
La mandataria Castro durante su discurso en la IX cumbre manifestó:
“Este sueño de la unidad, de la patria grande es hoy más urgente que nunca, cuando el viejo orden neoliberal impuesto a nuestros países colapsa y las grandes potencias como Estados Unidos que redibuja su mapa económico sin preguntarse qué pueblos quedan atrás”.
HONDURAS RESALTA PESE AL BOICOT
Pese a los intentos de boicot por parte de los voceros de la oligarquía, como Gabriela Castellanos, así como de figuras del Partido Nacional (PNH) y del Partido Liberal de Honduras (PLH), la IX Cumbre de la CELAC fue un éxito rotundo.
Quedó claro que ni el ruido mediático ni las campañas de desprestigio lograron opacar el papel histórico que jugó el país como anfitrión del evento.
Incluso medios de comunicación abiertamente críticos del gobierno tuvieron que admitir el innegable logro de la presidenta Xiomara Castro, cuyo liderazgo fue clave para el desarrollo de una cumbre impecable en organización, logística y visión integradora.

