En el sur de Honduras, el 80% de los manglares del país se encuentra dentro de áreas protegidas del Subsistema de Áreas Protegidas de la Zona Sur (SAPZSurH), un espacio vital para las aves migratorias y para la captura de carbono en los humedales. Sin embargo, la expansión descontrolada de la industria camaronera desde 2014 ha afectado gravemente estos ecosistemas, destruyendo más de 3,100 hectáreas de manglares y humedales entre 2013 y 2021.
Leyes aprobadas en 2013 y 2021 permitieron legalizar la operación de camaroneras, incluso dentro de áreas protegidas, lo que dejó un impacto negativo en el medio ambiente y en las comunidades locales. Estas medidas afectaron a más de 20,000 pescadores y trabajadores artesanales que dependen de los recursos naturales del Golfo de Fonseca.

Entre 2022 y 2024, la expansión camaronera sumó 228 hectáreas adicionales en zonas naturales del Golfo, lo que encendió alarmas sobre la necesidad de tomar medidas más estrictas. En respuesta, el gobierno hondureño lanzó en mayo de 2024 la estrategia «Cero Deforestación al 2029», priorizando la conservación de áreas críticas como las del Golfo de Fonseca y prometiendo sanciones firmes contra quienes sigan dañando estos ecosistemas.
Luis Soliz, comisionado presidencial de cambio climático, afirmó a través de sus redes sociales que el compromiso del gobierno con las comunidades y el ambiente es sólido e inquebrantable.
«Las actividades que destruyan nuestros ecosistemas naturales enfrentarán consecuencias legales»
luis soliz
comisionado presidencial de cambio climático
Con esta estrategia, Honduras quiere lograr un equilibrio entre ganar dinero con la producción y cuidar la naturaleza. Así, se protege no solo la riqueza natural del Golfo de Fonseca, sino también el sustento de miles de familias que dependen de estos recursos para vivir.
