Renato Álvarez es probablemente el periodista más reconocido en Honduras. Durante varias décadas, ha sido el hombre que ha estado en pantalla desde la primera hora en que las familias hondureñas encienden su televisor. Sin embargo, no aspiramos a hacer un culto a un periodista que cumple con todas las normas de lo que ¨debe ser¨ un periodista tradicional. En cambio, cuestionamos cómo un hombre que hace del periodismo parte de su cotidianidad puede cometer un error tan garrafal como presentar en televisión una imagen que, incluso para el más ignorante en diseño, es evidente que está manipulada.
La academia del periodismo ha colocado en un pedestal muy alto a la mal llamada prensa tradicional, pero no es más que la expresión mediocre de grupos de poder que manipulan la opinión pública para sus intereses.
No es secreto que la calidad de la información ha venido sufriendo un proceso de degradación acelerado a lo largo de los últimos años. Este deterioro tiene una consecuencia directa en el vaciamiento de la democracia, también. El trato que numerosos medios de comunicación dedican al Gobierno de la Presidenta Xiomara Castro y todas las mentiras que día con día se infunden contra el proceso de Refundación, las barrabasadas que Renato expresó en el programa Frente a Frente de hoy, atacando particularmente al Secretario de Planificación Estratégica, Ricardo Salgado, es un ejemplo claro.
Renato expresó en reiteradas ocasiones que esa fotografía -trucada- era una prueba ¨irrefutable¨ del pasado de Salgado, casi de inmediato fue desmentido públicamente por el Secretario de Planificación y las pruebas de la manipulación de la fotografía no tardaron en llegar.
Renato ante la presión pública se ve obligado a retractarse, es decir: Si nadie hubiese salido a la defensiva públicamente, ¿Que hubiese hecho Renato?, nada, esa injuria vilmente estuviese colocada en el imaginario colectivo sin ningún tipo de réplica, ¿Cuántas veces han hecho esto los medios tradicionales?
¿Para que los medios dejen de difundir fake news hay que estar alertas y señalar los errores o no, que se cometen a diario?, ¿Cuando hablan de libertad de expresión se refieren a la libertad de difamar?, estas interrogantes nos dejan colgadas Renato y su nefasto papel.
