El magisterio hondureño, en un acercamiento estratégico con el posible próximo gobierno, ha decidido postergar la reforma a la ley del Instituto Nacional de Previsión del Magisterio (INPREMA), según reveló el viceministro de Educación, Edwin Hernández.
La decisión se toma para evitar que la oposición politice la aprobación, temiendo que se convierta en un logro electoral para el Partido Libertad y Refundación (LIBRE).
En un encuentro con la abogada Rixi Moncada, el viceministro Hernández señaló que el magisterio ha iniciado la construcción de espacios de diálogo con miras al próximo gobierno, que esperan sea encabezado por la propia Moncada.
Este acercamiento busca asegurar la continuidad del proceso de refundación educativa y definir las expectativas para la educación del país.
«Queremos ser sinceros, los votos ya los tenemos», afirmó Hernández, desmintiendo que existan obstáculos técnicos para la aprobación de la reforma al INPREMA.
El viceministro explicó que la mayoría de los votos en el Congreso Nacional está garantizada, y que el único impedimento es la oposición política, que teme que la aprobación sea vista como una victoria política de LIBRE.
La espera por la reforma
Pese a la urgencia, el magisterio se ha mostrado paciente y dispuesto a esperar. «No hay ninguna prisa», declaró Hernández, indicando que podrían esperar hasta la semana del 11 al 17 de diciembre para la discusión y aprobación de la reforma.
Esta paciencia, según el funcionario, es una muestra de buena fe, otorgando a los partidos de oposición el margen de la duda sobre sus intenciones.
El viceministro reconoció que el temor de la oposición es que la reforma se convierta en un tema político electoral, lo que justifica la decisión de aplazar el proceso para evitar confrontaciones innecesarias.
El encuentro con Rixi Moncada representa un «acercamiento directo entre el magisterio y las nuevas autoridades», un paso crucial para asegurar que las prioridades del sector educativo sean consideradas en el próximo período gubernamental.
Las declaraciones del viceministro confirman la dinámica de polarización política en el Congreso, donde iniciativas que benefician a la población son a menudo sujetas a cálculos electorales.
La reforma al INPREMA, vital para la estabilidad y seguridad social de los docentes, se convierte así en una ficha en el juego político, en detrimento de los intereses del gremio.
Este contexto resalta la importancia de la relación directa entre el magisterio y el futuro gobierno, permitiendo a los docentes influir en la agenda educativa y social más allá de las disputas partidarias.
El compromiso del magisterio con la «refundación educativa» refuerza su papel como actor clave en la transformación social del país.

