La esperanza del campo hondureño vuelve a germinar. Con la llegada de lluvias normales tras una canícula corta, productores del país arrancan la siembra del ciclo de postrera bajo condiciones climáticas favorables, según confirmó Tirza Espinoza, coordinadora de la Unidad de Agroambiente, Cambio Climático y Gestión del Riesgo de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).
Especialistas del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS-COPECO) detallan que Honduras atraviesa una condición climática neutra —ni Niño ni Niña— lo que garantiza precipitaciones dentro de los rangos históricos. En palabras simples: un panorama perfecto para sembrar a tiempo.
La SAG acompaña este proceso con talleres regionales a través de las 13 Mesas Agroclimáticas, donde se elaboran boletines que orientan a más de 50,000 agricultores sobre cuándo y cómo sembrar mejor en cada zona del país. El más reciente taller se realiza en Choluteca, uno de los primeros departamentos junto con Valle en recibir lluvias que facilitan las siembras.
Pero el verdadero espaldarazo viene desde la acción política: el Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola (IHMA), destinará 300 millones de lempiras para comprar la cosecha nacional y fortalecer la reserva estratégica de granos básicos. La meta es adquirir 130 mil quintales de frijol, 120 mil de maíz y 100 mil de arroz oro, garantizando seguridad alimentaria para la población.
Este tipo de respaldo al agro no se veía en más de una década. Gobiernos anteriores abandonaron al campesino, obligándolo muchas veces a malbaratar su producción o migrar a las ciudades. Hoy, con la administración de la presidenta Xiomara Castro y el gobierno de LIBRE, el campo vuelve a ser prioridad.
El mensaje es claro: en Honduras el campesino no está solo. La postrera 2025 arranca con agua en los surcos, dinero para la compra de granos y un Estado que por fin respalda a quienes producen la comida del pueblo.

