La candidata presidencial del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) Rixi Moncada, señaló a las cúpulas de dos iglesias de participar en un acto de «injerencia política» al organizar una caminata nacional a tres meses de las elecciones generales.
Moncada, a través de su cuenta de X, vinculó la marcha con una presunta campaña de difamación que busca vincular a su gobierno con el cierre de iglesias.
En una publicación extensa, Moncada afirmó que el verdadero objetivo de la caminata es «impedir que continúe el cambio y la refundación» y detener a su movimiento político.
La candidata sugirió que la marcha beneficia a los partidos tradicionales, a empresarios que evaden impuestos y a líderes religiosos que, apoyaron o guardaron silencio ante crímenes y fraudes electorales ocurridos en 2009, 2013 y 2017.
«Cuando la cúpula de dos de nuestras iglesias organiza y lidera una caminata en todo el país, faltando tres meses 14 días para las elecciones generales, y en paralelo se crea una campaña difamatoria descalificando nuestra organización política, pacífica y democrática; y diciendo que en mi gobierno voy a cerrar las iglesias, no cabe duda que se están prestando a un acto de injerencia política para beneficiar a los partidos que gobernaron 130 años, encubrir los empresarios que no pagan impuestos, y a los líderes religiosos que apoyaron o guardaron silencio ante los crímenes de lesa humanidad, asesinatos y torturas ejecutadas durante el golpe de 2009 y los fraudes de 2013 y 2017», dijo.
Moncada concluyó su declaración reafirmando su fe personal y su compromiso con el pueblo, asegurando que continuará asistiendo a las iglesias y negándose a «arrodillarse ante el poder de las 10 familias y los 25 grupos económicos».
Ricardo Salgado se une a la crítica
En una línea similar, el ministro de la Secretaría de Planificación Estratégica, Ricardo Salgado, también se pronunció en X, criticando duramente la marcha. Salgado la calificó como un evento de «las élites» en contra de los más pobres.
Salgado afirmó que la movilización no es una «marcha por la Paz y la democracia de Honduras», sino una manifestación política impulsada por las élites. El ministro acusó a un pastor de expresar un «profundo desprecio que siente hacia los pobres» y denominó este sentimiento como «aporofobia». «Los pobres, señor pastor, son cristianos, pero no viven de la religión», sentenció Salgado.

